21 de febrero de 2010
Presente
El presente es siempre, y siempre incluye mi pasado, mi futuro y mi presente. Las aguas golpean fuerte a los malecones del corazón. Cuesta darse cuenta si las nubes huirán ante algún elixir milagroso que cure tu dolor. Es el momento de crecer forzosamente, destruir el lecho maternal en el que estamos tan placenteramente durmiendo. Dejar de habitar las dulces tierras del amor incondicional y empezar a tragarse la mierda del mundo. Sé que el daño será difícil de curar, no, en realidad, no lo sé. Estoy ciego, y realmente, no quiero ver. No quiero despedirme de mi presente.
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2 comentarios:
Eiiiii te voy amatar dani, porque borraste tu comentario en mi blog, era re lindo. Jum Jum Jum.
Que lindo lo que escribiste.
Dejar de habitar las dulces tierras del amor incondicional está muy bien, siempre y cuando de tanto en tanto se vuelva a la patria aunque más no sea para saludar y compartir unos mates. Ahora, eso de salir a tragarse la mierda del mundo cuando todavía se puede luchar contra ella no me parece muy buena idea. Porque, como diría Fidel Castro "¡No hay que ser comemierda!".
En algún momento de tu texto se me vino a la mente un fragmento de "La Náusea" de Sartre, cuando habla de la aventura y de si debería salir a buscarla. A lo mejor lo conocés. Dice más o menos:
"Me aferro a cada instante con el alma, sé que es único, irremplazable, y sin embargo, no movería un dedo para impedir su aniquilación."
Aunque es una concepción un poco más metafísica, me parece que guarda un parecido con algo que plenteás vos en las últimas tres oraciones de tu publicación.
Te mando un saludo, Juan Pablo. Voy a pasar seguido a leerte.
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