Aprovechaba la oportunidad de cambiar en cada ocasión. Se adaptaba al medio, seguía las modas. El estúpido perdió ya a sus antiguos amigos, para juntarse con las peores lacras de la hipocresía.
Cambio de barrio, de casa, de pilcha, dejo todo para parecer. Cambio sus ideas, sus pasiones, cambio sus amores, cambio su política. Pero en realidad, tantos cambios no lo cambiaron, siguió tan podrido como desde el primer momento.
Desesperado ya de sentirse apresado de ya no encontrar renovación perdió lentamente la cabeza. De pronto se dio cuenta que el único cambio que le faltaba era la muerte. Y el resto de la historia es conocida ya por todos…
8 de febrero de 2010
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2 comentarios:
Yeah, y se lo tenía bien merecido
jajajajajaja
Me suena de todos modos...
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